Decadente Depresión
Pensar en el mundo de hoy genera la más cruel ansiedad. Estar continuamente pensando qué sucederá mañana es parte de lo rutinario. No te queda más qué inventar escenarios ante tantas puertas cerradas, pocas alternativas, egoísmos absolutos, estereotipos, conveniencias sociales y económicas. Ser para dejar de ser y ser alguien más, capaz de encajar en este maldito lugar o encontrar salvación ahí fuera. Vicios y círculos redundantes, drogas o mujeres de paso. Inventamos historias a medida de acto de desesperación y desarrollamos el Teatro de la Ficción, frente a un planeta de personajes qué te ignoran. El vacío te hunde en la más decadente depresión, la nostalgia te sostiene de la mano para no dejarte caer en la más profunda de las desilusiones y en silencio te mantienes gritando, auxilio puede alguien sacarme de este sitio, pero nadie te escucha, incluso blasfemas, pues parece que ni siquiera Dios te está prestando atención. No tienes aliados, contactos, tranzas, nadie te ofrece un contrato de trabajo, no tienes en tu vida una otredad capaz de ofrecerte una mano amiga, una pequeña ayuda, un empujoncito. ¿Cómo haces para sobrevivir entre tanta superficialidad? Te aconsejo querido lector dejar de entregarle tus más profundos secretos a cualquier tipejo de callejón. Mi remedio y medicamento, es la escritura, regalar poesías, sacarse de adentro todo el odio para crear arte, es mi alimento. Al menos podrás sentirte útil. Es una pena no saber componer canciones y con los años he perdido algunas facultades, incluyendo la afinación de la voz. Si al menos durante este trance y trago amargo tuviese una compañía grata, pero ni siquiera eso, nadie escucha las penas humanas. No queda nadie en el buró de los sueños perdidos y los sueños lucidos me desesperan.
Soy una pobre chica de la ciudad, todavía intento salir adelante, pero éste sistema económico y patriarcal, te pisa la cara, te aplasta el corazón y las entrañas, te ahoga en deudas, te mata de hambre. Escribir realidades ficticias es la única compañía leal, pero la realidad queda plasmada para ser descubierta. Si tan solo existiera él, si tan sólo pudiésemos conversar, y sí, esta es la parte triste de tejer historias. El chico de mis sueños que miraba el infinito, definitivamente nunca existió, tal vez solamente en un sueño o tirado en alguna playa del sur. Me aferro a un recuerdo, a un sentimiento, el amor. Esta absurda necesidad de sentirme resguardada entre sus brazos y protegida, a veces tengo miedo debo de confesar y la soledad me congela los huesos, sin embargo, despertar pronto de la pesadilla no es opción ni posibilidad. En ocasiones me encuentro extenuada, me parto el lomo cada día como una verdadera bruta fracasada, cargo en mis hombros el peso del mundo y sacrifico tanto para nada, trabajo arduamente y no veo el camino, tampoco recibo ningún tipo de recompensa, aunque conservo deseos, sueños y esperanzas, cambia todo cambia, debo admitirlo soy diferente al resto, también soy realista y la ensoñación barata es parte de este guion de cine de ficción. Me miro en el espejo y pienso, soy la chica que nadie admira, soy la chica que nadie espera, soy la chica con la que nadie sueña, soy la chica que nadie ama. Desconectar mi mente, entregarme a lo absurdo, fingir hipócritamente una falsa alegría porque si muestras tus debilidades pueden ser usadas en tu contra, han terminado por enclaustrarme en dogmas, estigmas y autoflagelación. Sentirse aprisionada y perdida en el laberinto del minotauro es una real porquería, saber que ahora ya no queda nadie con quién soñar y jurar por la cruz que nunca podré volver a enamorarme porque ya no queda nadie a quién amar y entregar estas tontas emociones. Mis palabras se desintegran en páginas perdidas que nadie leerá.
Caer al abismo, finalizar historias inconclusas, comenzar a escribir de nuevo otro capítulo. Repetirme a diario y transformarme. Luchar y mantenerme coherente, evitar dormirme en la locura y escapar. Deberes, responsabilidades, pautas, inseguridades. Todo se debe intentar, todo si es necesario para sobrevivir. Lo importante es que las ficciones del alma sean perdurables y quizás mañana encontrarás tú ángel de la buena suerte, alguien amable con quién jugar, trabajar juntos y apoyarse mutuamente. Quizás en el camino aparezca un buen ser capaz de amar este desastre total, pero por ahora, lo mismo de toda la vida, me dejó por otra chica, una qué parece ser más interesante y más guapa, pero no me eligió. Nunca lo hizo o pretendió hacerlo, no tengo nada para ofrecerle en términos materialistas, en la actualidad eso buscan los chicos. Nadie desea poesías tontas, canciones para dedicar, desayunos románticos, flores, viajes extraordinarios. ¿Y yo? Perdí la más honesta admiración, ya no me parece alguien especial y ya no encuentro conexión con él o su mundo interior. Nunca podré volver a amar, ni siquiera a él lo volveré a amar, es casi un hecho en fa sostenido con unas cuantas melodías tristes que no podrían ser inventadas, pues no volverás a amar a nadie más, porque te cansaste de hacerlo, no es posible confiar o encontrar sinceridad, parece que la teoría de las almas y llamas gemelas, la otra mitad y el amor de primavera, quedarán plasmadas en los libretos y filmes de temporada.

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