Pensar en el mundo de hoy genera la más cruel ansiedad. Estar continuamente pensando qué sucederá mañana es parte de lo rutinario. No te queda más qué inventar escenarios ante tantas puertas cerradas, pocas alternativas, egoísmos absolutos, estereotipos, conveniencias sociales y económicas. Ser para dejar de ser y ser alguien más, capaz de encajar en este maldito lugar o encontrar salvación ahí fuera. Vicios y círculos redundantes, drogas o mujeres de paso. Inventamos historias a medida de acto de desesperación y desarrollamos el Teatro de la Ficción, frente a un planeta de personajes qué te ignoran. El vacío te hunde en la más decadente depresión, la nostalgia te sostiene de la mano para no dejarte caer en la más profunda de las desilusiones y en silencio te mantienes gritando, auxilio puede alguien sacarme de este sitio, pero nadie te escucha, incluso blasfemas, pues parece que ni siquiera Dios te está prestando atención. No tienes aliados, contactos, tranzas, nadie te ofrece un cont...
Comentarios
Publicar un comentario